Kompan presentó recientemente un estudio sobre el gasto calórico que los niños realizan jugando en parques infantiles

Kompan, compañía líder mundial en fabricación y diseño de juegos infantiles, presentó el pasado 14 de febrero un estudio que demuestra que jugar 30 minutos en zonas de recreo infantil permite gastar 2/3 de las 150 “calorías de actividad” necesarias para mantener un buen balance de huesos, músculo y tejido graso en la composición corporal. Si se permite al niño jugar 45 minutos, se logra llegar a la meta diaria.
Este es el resultado de un estudio impulsado por Kompan basado en el hecho de que el sobrepeso y la obesidad infantil están creciendo de forma alarmante en toda la Unión Europea. El mantenimiento de un peso saludable comporta que la energía ingresada en calorías debe ser igual a la calidad gastada en actividad (o “calorías de actividad”).
El estudio se realizó sobre los niños de dos escuelas de Florida, EE.UU. Se dejó jugar a los niños libremente durante media hora utilizando elementos Kompan para juego físico al aire libre.
Las calorías que gastaba cada niño al contraer los músculos durante el proceso de producir movimiento físico, fueron medidas por un contador de calorías Bio Trainer II y se calcularon los resultados basándose en el peso del niño. Los resultados individuales fueron después acumulados para conseguir las medias por grado escolar.
El estudio también corroboró aquellos efectuados previamente por los diseñadores de la marca respecto a la capacidad que cada uno de estos juegos Kompan tiene para mantener interesado y divertido al niño durante un plazo de tiempo prolongado (30 ó 45 minutos es un tiempo prolongado desde una perspectiva infantil, siendo ya sabido que, cuanto menor es el niño, con mayor frecuencia desea cambiar de actividad). Kompan diseña sus juegos con unos criterios dentro de los cuales se halla propiciar un alto nivel de actividad física en niños y niñas.
Una conclusión del estudio es la conveniencia de prolongar el tiempo de recreo infantil y adolescente, que en muchos casos ni tan siquiera llega a los 30 minutos, de forma que le permita efectuar un gasto calórico que repercutirá en su salud física. Pero también hay otras razones para impulsar el juego infantil y adolescente en estas zonas de recreo dotadas de estructuras y elementos para juego individual y común.
Sin menospreciar la enseñanza de valores que comporta el juego reglado y colectivamente competitivo dentro del ámbito deportivo, el juego libre que el niño sostiene en un parque o zona de recreo en el que dispone de elementos comunes de juego a otros niños, le brinda asimismo la oportunidad de aprendizaje de convivencia e intercambio social, junto a otros valores propios de su ejercicio de capacidades personales tales como la libertad de elección, o la asunción de retos no impuestos por un colectivo.
Si recordamos que el espacio natural de un niño es el del juego, comprenderemos la utilidad de flexibilizar las trabas que menoscaban su posibilidad de crecimiento interior individual. No debe olvidarse que el tiempo de juego constituye el espacio realmente natural del niño.

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