Un total de 17 centros, de los 22 del término municipal, abrirán el próximo curso desde las 7.30 a las 20 horas. Padres aplauden la medida pero advierten de que sólo se debe prolongar la jornada escolar del menor lo necesario.
CRISTINA GONZÁLEZ
El ritmo de vida de las familias, que en pocos años se ha convertido en casi frenético por las trabas para vivir de un solo sueldo, está teniendo su reflejo más notable en la jornada escolar de los hijos. Si tradicionalmente los padres dejaban a las nueve de la mañana, como un reloj, a sus pequeños a las puertas de los centros educativos y los recogían con puntualidad igual de británica a las dos de la tarde, las manecillas están cambiando irremediablemente de posición. Los comedores escolares se han convertido, de un tiempo a esta parte, en una ayuda vital para que los progenitores opten a trabajos de entradas y salidas más intempestivas.
No es el único bálsamo. Cada vez más colegios amplían su horario, incluso hasta llegar a las doce horas y media de funcionamiento diario, para estirar la permanencia de los menores y así atender a los padres con trabajos más madrugadores o con jornadas que tocan a su fin al caer la tarde. Marbella no se queda rezagada en esta creciente tendencia. Según los datos de la Junta de Andalucía, en el próximo curso escolar 17 de los 22 centros educativos de Infantil y Primaria de la localidad estarán inmersos en el Plan de Apertura de Centros.
A efectos prácticos, esto supone que encadenando el aula matinal, el comedor escolar y las actividades extraescolares, las instalaciones permanecen abiertas de siete y media de la mañana a ocho de la tarde ininterrumpidamente. Los únicos que se quedan fuera de ese cupo, en concreto los Centros Educativos de Infantil y Primaria (CEIP) Nuestra Señora del Carmen, Hermanos Gil Muñiz, La Azucarera, Federico García Lorca y San Pedro Alcántara, lo hacen mayormente por razones de falta de espacio, lo que imposibilita ofrecer el almuerzo.
El Gobierno andaluz, sin embargo, confía en solventar estos flecos en los próximos cursos para que el plan de apertura se extienda a la totalidad de los colegios de Marbella. Los beneficios son notables. Lo apuntan quienes mejor conocen sus bondades: los padres de los propios alumnos. Ana María Cruzado, presidenta de la Federación de Asociaciones de Madres y Padres de Alumnos (Ampas) de Marbella, incide que el horario ampliado, solicitado por las propias asociaciones ante los consejos escolares para que la dirección tramite la demanda ante la Junta, es fundamental para poder garantizar la conciliación laboral y familiar.
Flexibilidad
«Hoy en día no hay más remedio que trabajar los dos y los niños no pueden estar en la calle. Además, les viene bien porque hay clases de apoyo», sostiene. La elevada demanda incluso obliga a abrir listas de espera en los comedores algunos centros, aunque no tarda en advertir del riesgo de que los padres se acomoden a la flexibilidad de horarios y alarguen la jornada más de lo debido.
«Entiendo que es una comodidad tenerlos ahí pero no hasta doce horas; es una opción disponible para jugar con el horario pero la familia tiene que ser un núcleo y estar antes que nada», defiende. En los 17 centros adscritos al Plan de Apertura de la Junta la jornada comienza a las siete y media de la mañana con el aula matinal, que se extiende hasta el comienzo de la jornada lectiva y que tiene un coste de 13 euros mensuales sin subvención.
Es el propio colegio el que establece las medidas de vigilancia y de atención en esas horas, según indican desde el Gobierno andaluz. Tras las clases tradicionales toma el relevo el comedor, que se prolonga hasta dos horas después de que concluya la jornada lectiva. Los precios, asequibles para la mayoría de las familias y subvencionados hasta en el cien por cien de su coste para situaciones de dificultad social extrema, persuaden a muchos padres.
«La comida sale barata -3,30 euros por día- y, además, si a los padres no les gusta un ‘catering’ normalmente se cambia al año siguiente», apunta Cruzado. Tras la comida, le toca el turno a las actividades extraescolares, igualmente fijadas por cada colegio en función de la demanda y para las que hay que abonar otros 13 euros mensuales si no se puede optar a ninguna ayuda.
«En horario de tarde se ofrecen actividades de ocio, lectura, deporte, música, idiomas, informática y otras de naturaleza similar que abordan aspectos formativos de interés para los alumnos», señalan desde la Delegación Provincial de Educación. Existen dos opciones: que se gestione a través de la empresa pública vinculada al Ejecutivo andaluz o que sean las propias ampas las que diseñen el programa y contraten directamente a los monitores.
Precios asequibles
En cualquier caso, se ofertarán al menos dos distintas, de una hora de duración cada una y de dos horas a la semana. «Para los padres se acaba la preocupación de buscarles otra clases por las tardes y de encontrar quién los lleve; además de tener un precio que no admite comparaciones», añade Cruzado. Se cual sea la preferencia, la solicitud se formaliza en la primera semana de junio.
Como novedad, además, para el próximo curso Marbella estrenará comedor escolar en un instituto, un servicio hasta ahora inédito en un centro público de Secundaria de la localidad. Según apuntaron desde la Junta, el nuevo instituto de Las Chapas, en construcción, contará con este servicio, que se traspasa desde los ciclos más inferiores a la última etapa de la enseñanza obligatoria a petición de los propios padres.
«Hace falta también porque los niños llegan incluso con once años y todavía no son suficientemente autónomos para ir y venir o comer solos», matiza la presidenta de la Federación de Ampas. El de las Chapas será el primero pero no el último. El objetivo de la federación es proponer el próximo curso a los padres la implantación de comedores en otros institutos. «En cuanto se vean los resultados la medida se contagiará», confía.
Fuente: http://www.diariosur.es
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