¿Cómo educar y, sobre todo, implementar normas y reglas? Frente al mal comportamiento, gritos, insultos y golpes son opciones que dañan las relaciones y, además, desgastan a todos por igual.

A medida que los hijos crecen, esas estrategias dejan de funcionar, todo lo contrario. En la adolescencia, los jóvenes se vuelven más independientes y, por lo tanto, más rebeldes. Construyen su identidad contrariando las figuras de autoridad.

¿Cuál es la mejor forma de imponer reglas en casa sin desgastar la relación? La respuesta es Disciplina Positiva. Se trata de una forma de educar sin tener que recurrir a gritos, golpes o castigos, de un proceso de toma de decisiones para padres e hijos. Algunos temas básicos antes de centrarnos en la técnica.

Conceptos previos
Cuando toda la inteligencia y energía del niño están dirigidas a la manipulación de los demás, deja de percibirse como una persona capaz. En tal sentido, hay siete autopercepciones que contribuyen con una educación emocionalmente positiva:

à Percepción positiva de las capacidades personales: Soy capaz

à Percepción de ser importantes en las relaciones cercanas: Soy genuinamente necesario

à Percepción de poder personal: Influyo en lo que me sucede .

à Habilidades para entender las emociones y usar ese entendimiento para desarrollar autodisciplina y autocontrol.

à Habilidades para trabajar con otros y desarrollar amistades mediante la comunicación, cooperación, negociación, empatía y escucha.

à Habilidades para responder a los límites y consecuencias del día a día con responsabilidad, adaptabilidad, flexibilidad e integridad.

à Habilidades para usar el conocimiento y evaluar situaciones en concordancia con valores apropiados.

Para lograr lo anterior es necesario tener en cuenta nuestra actitud como padres, tutores o maestros. Tenemos que prestar atención a nuestro comportamiento y la forma cómo educamos. Estudios han

demostrado que son 3 estilos que los adultos utilizan en su acercamiento con los niños:

a.     Restrictiva

a. Control Excesivo
b. Orden sin libertad
c. No se dan opciones.
d. Rige la afirmación: Tú haces esto porque yo lo digo .

b.    Permisiva

a. No hay límites
b. Libertad sin orden.
c. Ilimitadas posibilidades de elección
d. Rigen la afirmación: Tú puedes hacer lo que quieras

c.     Disciplina Positiva

a. Firmeza con dignidad y respeto.
b. Libertad con orden.
c. Limitada capacidad de elección.
d. Rigen la afirmación: Tú puedes elegir y hacer lo que desees dentro del respeto por los demás .

La actitud del adulto que usa Disciplina Positiva (DP) es favorable para el desarrollo del niño, enseña autodisciplina, responsabilidad, cooperación y solución de problemas. Además, no busca humillarlo, es decir, ni avergonzarlo o castigarlo. Tampoco humilla al adulto con la excesiva permisividad hacia el niño. La Disciplina Positiva busca el respeto mutuo y la cooperación.

En contraste, una actitud gobernada por el control excesivo, hace que los padres tengan la responsabilidad de estén a cargo de todo. Eso no ayuda a que el niño sea responsable por sus actos, sino a ser bueno o malo . La permisividad, por otro lado, genera que tanto adultos como niños, evadan la responsabilidad de sus actos.

El castigo ¿Ayuda o perjudica?

à Mucha gente siente que el castigo funciona. No es cierto. Funciona en el sentido que detiene la

conducta problemática inmediatamente. ¿Qué sucede a largo plazo? ¿Cuáles son los pensamientos

que surgen como consecuencia del castigo

à Resistencia: Esto es injusto, no puedo confiar en los adultos .

à Revancha: Ellos ganaron esta vez, pero yo conseguiré lo que quiero luego .

à Rebeldía: Voy a hacer lo opuesto para probar que no tengo que hacerlo a su manera .

à Retraimiento: No seré sorprendido la próxima vez , o sino Soy una mala persona por haber hecho esto .

Reglas básicas de la Disciplina Positiva
Es necesario evitar darle ánimos al niño para que asuma la consecuencia de sus actos, es decir, hacerse responsable de lo que haga o deje de hacer. Por otro lado, es preciso hacer hincapié en el uso de la firmeza con dignidad y respeto. El niño pronto aprende que su comportamiento no dará los resultados que espera y entonces se sentirá más motivado a cambiar su conducta.

Debemos comprender que los niños se sienten más deseosos de cumplir una regla cuando ellos mismos han ayudado a establecerla. Se vuelven efectivos en la toma de decisiones, con un sano auto concepto, cuando aprenden a contribuir con los miembros de la familia y la sociedad.

Recordemos:

à No añadir humillación a la educación.

à Presentar actitudes de motivación, comprensión y respeto.

à Asegurarse que el mensaje ha llegado al niño con amor y respeto.

à Nunca hacer algo por el niño, si él puede hacerlo por sí mismo.

Las cuatro metas equivocadas del mal comportamiento

Los niños adoptan cuatro metas inapropiadas o equivocadas para comportarse:

à Atención: Siento que soy valioso cuando tengo tu atención

à Poder: Soy valioso cuando soy el ganador o, por lo menos, cuando no te dejo ganar

à Revancha: Es doloroso no sentir que soy valioso, pero por lo menos puedo hacerte daño si lo deseo

à Asumir inadecuación: Me rindo. Es imposible ser valioso para los demás

La verdadera meta de cualquier comportamiento humano es encontrar un sentido de pertenencia y sentido. Es decir, sentirnos importantes, ser necesarios para los demás, sentirnos valorados. Por lo general, los niños y también muchos adultos, adoptan metas equivocadas porque piensan que:

à La Atención o el Poder los ayudará a alcanzar un sentido de importancia y valor personal.

à La Revancha les dará alguna satisfacción frente al dolor por no sentirse valiosos e importantes.

à El Asumir Inadecuación los ayudará a evitar el dolor de no lograr algo por pensar equivocadamente que no pueden hacerlo.

à Es importante identificar la meta equivocada ya que necesitamos saber qué busca alcanzar el niño, para ayudarlo. Para cada meta equivocada, el niño tiene también una creencia equivocada que cambia según cada meta:

à Atención: Yo me siento valioso e importante sólo si recibo atención constante y te mantengo ocupado todo el tiempo

à Poder: Yo me siento valioso e importante sólo si soy el jefe y hago lo que yo quiera

à Revancha: Me siento dolido porque no me siento importante y valioso; así que, tengo el derecho de dañar a otros así como yo he sido dañado

à Asumir Inadecuación: No es posible que sea valioso, por lo tanto, me rendiré y espero que la gente me deje tranquilo

Los niños no son conscientes de sus creencias equivocadas. Si se les pregunta la razón de su mal comportamiento, responderán que no la saben o darán alguna excusa. Hay que estar atentos a las claves que nos pueden ayudar a identificar su meta equivocada. Estas claves son las siguientes:

à Estar atento a la reacción del adulto frente al mal comportamiento del niño.

à Estar atento a la respuesta del niño cuando se le dice que detenga su mal comportamiento

Sabemos que no es útil trabajar soluciones superficiales ya que no garantizan cambios prolongados y profundos: Sin embargo, hay algunos puntos que pueden ser de gran ayuda al aplicar la Disciplina Positiva según sea la meta errónea.

1. Atención
a. Ignorar el mal comportamiento pero dar atención durante momentos placenteros.
b. Redirigir al niño hacia un comportamiento constructivo.
c. Imponer una consecuencia lógica.
d. Dar una oportunidad.
e. Hacer lo inesperado.
f. Hacer un horario para pasar tiempo especial con el niño en forma regular.

2. Poder
a. Alejarse de la lucha para permitir un tiempo de enfriamiento.
b. Ganar cooperación.
c. Redirigir al niño para que use su poder constructivamente.
d. Ser amable pero firme.
e. Decidir lo que el padre o madre hará, no lo que tratará que haga el niño.

3. Revancha
a. Hacer un tiempo fuera y evitar el desafío.
b. Permanecer amigable mientras se espera un tiempo de enfriamiento.
c. Lograr cooperación.
d. Usar la motivación.
e. Hacer un horario para pasar tiempo especial con el niño en forma regular.

4. Asumir inadecuación
a. Darle tiempo al entrenamiento (enseñanza).
b. Preparar pequeños éxitos.
c. Usar motivación.
d. No rendirse.
e. Hacer un horario para pasar tiempo especial con el niño en forma regular.

Los adultos deben tomar el liderazgo usando técnicas que inspiren una atmósfera positiva de niños ganadores, en vez de niños sobre los que se ha ganado. Para ello, es vital suplantar el castigo por consecuencias, no sólo de nuestro vocabulario cotidiano sino también a nivel actitudinal. De lo que se trata es que el niño no reciba un castigo por su conducta, sino una consecuencia por su acción. Es preciso conocer los términos que suplantarán la palabra Castigo.

Consecuencias naturales y consecuencias lógicas

a. Consecuencias naturales

Son todas aquellas que suceden naturalmente. Cuando no comemos, tenemos hambre, cuando olvidamos usar una chompa, sentimos frío, etc.

b. Consecuencias lógicas

Requieren la intervención de otro adulto o un niño en una reunión familiar o de clase. Antes de aplicar una consecuencia lógica, hay que discutir con el niño lo que se va a hacer. Se debe resaltar el hecho de que uno considera que él puede hacerse cargo del tema. Por ejemplo, puede ser responsable de llevar su lonchera a la escuela. Es vital decirle que uno no hará más aquello que antes hacía: llevarle la lonchera si la olvida. La empatía es importante. No es lo que se diga sino cómo se dice.

Hay que precisar las diferencias entre consecuencias lógicas y castigo, ya que de éstas se desprenden beneficios para el desarrollo del niño.

Las consecuencias lógicas están relacionadas con mal comportamiento, es decir, si tengo una conducta equivocada, la consecuencia será negativa. Como adultos sabemos que este principio no es siempre cierto, muchas veces podemos salirnos con la nuestra habiendo actuado de manera inadecuada. Sin embargo, es necesario brindarle al niño este concepto para que lo fije tempranamente.

La consecuencia lógica implica respeto por el niño. Valores como la consideración por la persona, la aceptación incondicional del ser humano más no de su conducta y la tolerancia, son centrales en la disciplina positiva. La consecuencia negativa razonable, es decir, va de acuerdo con la situación: no es algo sobredimensionado y estuvo planteada desde el principio.

Si falta uno de los puntos anteriores, no estamos ante consecuencias lógicas.

Enseñando consecuencias lógicas
Es muy favorable enseñar a los niños el uso de consecuencias lógicas antes de resolver cualquier problema. Se puede empezar por hacer que los mismos niños escriban ideas sobre qué ocurre en las siguientes circunstancias si nadie interfiere:

à Si te paras en la lluvia (te mojas).

à Si juegas en la carretera (te pueden atropellar).

à Si no duermes (te cansas).

à Si no comes (te da hambre).

Si no bebes agua (te da sed).

Posteriormente, es necesario explicar que las consecuencias lógicas son cosas que se pueden hacer para ayudar a otros a que aprendan cuál es la responsabilidad de sus actos. Es de gran utilidad que los niños comprendan las diferencias entre consecuencia lógica y castigo. Es una buena idea hacer una cartulina grande con las diferencias y exponerlas a modo de clase para aclarar dudas. Finalmente, hacer una lluvia de ideas sobre casos hipotéticos para fomentar la discusión de las consecuencias lógicas:

à Alguien que escribe en la mesa.

à Alguien que no hace su trabajo durante la hora de clase.

à Alguien que llega tarde al colegio.

à Alguien que no cumple con los quehaceres del hogar que le corresponden.

à Alguien que no cumple con su tarea escolar.

Es mucho más fácil hacer que los niños practiquen la Disciplina Positiva mediante situaciones hipotéticas, ya que están menos involucrados emocionalmente y, en consecuencia, el sentimiento de culpa es menor. Después de recibir la mayor cantidad posible de sugerencias, es constructivo ver con cada niño qué tan bien entiende las diferencias entre Consecuencias Lógicas y Castigo.

Por otro lado, también es conveniente hacer que los niños discutan de qué manera cada sugerencia ayuda o si sería dañina. Lo ideal es que sean los niños quienes decidan qué sugerencia podría ser eliminada porque no cumple con las diferencias o porque de alguna manera es negativa.

Mejorar no significa ser perfecto
La idea de la Disciplina Positiva es trabajar para mejorar nuestras habilidades y comportamientos, no de llegar primero en la carrera ni ser triunfador siempre. La Disciplina Positiva no busca la perfección. La perfección es una expectativa poco realista que implica un nivel de desafío demasiado alto para aquellos que sienten que tienen que vivir enteramente dedicados a lograrla.

Métodos para ayudar a los niños a aprender y mejorar

1. Tomarse tiempo para entrenar al niño

Esto no es tan obvio como puede sonar. Los padres esperan que los niños limpien su cuarto, hagan sus tareas y sean obedientes, pero nunca les han enseñado cómo hacerlo.


Frecuentemente comunican las expectativas que tienen de manera directa y clara, pero no especifican la forma cómo actuar para alcanzarlas. Entonces, para los chicos es un camino empedrado que tienen que hacer a ciegas y esto facilita la aparición de emociones y pensamientos disfuncionales.

Por ejemplo, cuando una madre le pide a su hija que ordene su dormitorio, pueden tener ideas diferentes de lo que eso significa. Entonces, al final, si las cosas no están de la manera en que la madre las quería, surgen discusiones y sinsabores en casa. Para eliminar malos entendidos, los padres deben tomarse el tiempo necesario entrenando al niño.

Tomarse tiempo para enseñar significa ser muy específico sobre lo que se espera del niño. Cuando se pide limpiar la cocina, el padre o madre debe asegurarse antes que sabe lo que se quiere decir con esa instrucción. Tomarse tiempo para entrenar también incluye informar cuándo se va cambiar de método de trabajo en casa, es decir, no cambiar las reglas sin haberlo comunicado. Antes de llevar a cabo cambios que involucren a los niños, es buena idea dialogar con ellos ya sea en una reunión familiar o en una conversación informal.

2. Pedir una Autoevaluación

En el momento en que el padre o madre considere que el entrenamiento es suficiente, es necesario dejar a los niños trabajar por si mismos, no sin antes verificar con el niño si todas las instrucciones y consecuencias lógicas han quedado claras y comprendidas. En este caso, es necesario preguntar por autoevaluación, es decir, que él mismo evalúe sus progresos y desempeño en casa, evaluando cómo hizo las cosas, su proceso de toma de decisiones y la aparición de errores y soluciones, según sea el caso. Si se le pregunta al niño qué áreas necesitan mayor dedicación para mejorarlas, por lo general, pueden expresarlo sin haberlo escuchado antes de un adulto.

3. Construir sobre fortalezas, no debilidades

Cuando se señala lo que se ha hecho bien, los niños generalmente quieren continuar haciéndolo bien e incluso mejor. Para ello se debe construir sobre las habilidades del niño, diferenciando conducta y persona y trabajando la aceptación incondicional de nuestra calidad de ser humano falible.

4. Hacer preguntas

Se logrará la participación y comprensión del niño si se le pregunta por las cosas, en vez de decir frases. Cuando el niño contesta las preguntas, está activamente involucrado. Cuando se dicen frases, su compromiso es pasivo. Al contestar preguntas, los adultos tendrán la oportunidad de escuchar si es que lo que ellos comprenden es lo mismo que uno comprende. Por ejemplo, en vez de decirle al niño Limpia la cocina ; preguntarle: ¿qué se necesita hacer para que la cocina esté limpia?

El niño podría responder: Lavar los platos . Entonces preguntar, ¿Y qué hay de lo que está sobre la mesa? . El niño admitiría: Ah bueno, hay que sacarlas de ahí . A lo que se puede contestar, ¡Correcto! ¿Y qué hay de las cosas de la cocina?; ¿Y qué necesitas hacer con la mesa y las repisas después de guardar todo en su lugar? Usando esta técnica, también se está dando tiempo de entrenar al niño.

5. El coraje de ser imperfecto

Es necesario empezar con la siguiente frase Todos somos imperfectos . Tanto adultos como niños, padres como hijos, simplemente todos. Esa es nuestra condición innata como seres humanos, la imperfección. Entonces, nuestra conclusión es que necesitamos tener el coraje suficiente para aceptar nuestra imperfección. Y aunque sea difícil de creer, este es uno de los conceptos más alentadores de la actualidad y a la vez, uno de los más difíciles de lograr. Se nos han enseñado a avergonzarnos de nuestros errores, a sentirnos culpables por equivocarnos.

Cuando podríamos aprender y enseñar a los niños a sentirse contentos de sus errores por el hecho de que son oportunidades de crecimiento, de desarrollo de nuestro propio proceso de aprendizaje. Acaso ¿No sería maravilloso escuchar al adulto decir: Cometiste un error, fantástico ? ¿Qué podemos aprender de él? . Y realmente digo podemos, en conjunto. Sin darnos cuenta, somos colaboradores de muchos errores de los niños. Enseñar el coraje de aceptar un error, implica ser primero modelo para que el niño aprenda de nosotros mismos. Sólo así realmente aprenderá que es una verdadera oportunidad de aprender.

Bibliografía Revisada
KOENIG, Larry. Disciplina Inteligente. Editorial Norma. Bogotá Colombia. 2003
pp. 245
NELSEN, Jane. Disciplina Positiva. Traducción realizada por María Pía Arlotti. Ex
Alumna de ITRE pp. 112

Fuente: Educared Peru

Fuente: http://www.educared.edu.pe/

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