Interesante artículo el que ha caído en mis manos sobre el tratamiento de los clásicos test en las clases de educación física.

Pedro Ángel López Miñarro
Paloma Fontana Pérez
Doctorandos “ACTIVIDAD FÍSICA Y SALUD”
Facultad de Ciencias de la Actividad Física y el Deporte. Departamento de Educación Física y Deportiva de la Universidad de Granada.
INTRODUCCIÓN
El resultado final de un proceso de enseñanza- aprendizaje se traduce, al finalizar aquel, en un valor numérico, que trata de mostrar aquellos logros que cada alumno ha conseguido. A la asignación de este valor se le conoce como calificación (Sáenz y cols., 1996).
Anteriormente a la asignación de este valor numérico, existe todo un largo y complejo paso conocido como evaluación (Blázquez, 1994), entendido como un proceso continuo y personalizado, que debe tener por objetivo el aprendizaje de los alumnos y el proceso de enseñanza (Delgado, 1991; Blázquez, 1994).
Sin embargo, con frecuencia la evaluación no se lleva a cabo, porque se confunde con calificación, al interpretarse que ambas significan lo mismo.
Este típico error, ha creado una situación en la que los profesores de Educación Física, utilizan como medio “calificador” las pruebas físicas o test motores, basando el valor numérico en el resultado conseguido por los alumnos en aquellas pruebas utilizadas.
FUNDAMENTACIÓN DEL PROBLEMA
El hecho de calificar mediante el resultado numérico en unas pruebas físicas, es un problema (Sáenz y cols., 1996) multifactorial. Uno de los factores surge del uso de modelos lineales de actuación (Delgado, 1991) donde la evaluación se centra en el producto y el medio principal que se utiliza para la evaluación son las pruebas físicas (Sáenz y cols., 1996).
Pruebas físicas entendidas como la realización por todos los sujetos de una tarea idéntica, con una técnica precisa, para la apreciación del éxito y del fracaso ó para la expresión numérica del grado de logro.
Sin embargo, habría que clarificar que los datos obtenidos mediante estas pruebas, pueden tener un sentido práctico y funcional. Éste sentido se refiere a la valoración y diagnóstico de los niveles de las cualidades físicas (Blázquez, 1994), para tender a que éstas se sitúen en niveles óptimos de salud. Y éste es el objetivo al que deberían tender estas pruebas.
Otro gran problema reside en la interpretación de los objetivos y contenidos de la LOGSE, para Educación Secundaria Obligatoria y Bachillerato, puesto que en ningún momento se insta a usar las pruebas como medio para calificar, sino al uso de pruebas como medio de diagnóstico, para atender al buen desarrollo de las cualidades. Esto lo vemos, por ejemplo, en la secuenciación de contenidos para E.S.O. al instar a la “aplicación sistemática de test y pruebas funcionales que informen al alumno de sus posibilidades y limitaciones” (JUNTA, 1989).
Diagnóstico que está más acorde con modelos integradores de actuación (Sánchez Bañuelos, 1986; Delgado, 1991; Blázquez, 1994), donde se valora el proceso, y donde el rendimiento queda excluido categóricamente con referencia a la calificación, por cuanto será en las actividades extracurriculares donde éste debe ser buscado si así se desea.
TEST Y PRUEBAS FÍSICAS
Existe una gran gama de test y pruebas que los profesores de Educación Física usan como medio calificador. En caso de utilizar una calificación o valoración transversal (usando tablas estandarizadas) el problema se agudiza. Algunos de estos tests son:
1. Lanzamiento de balón medicinal.
2. Salto vertical y horizontal.
3. Course Navette.
4. Test de Cooper.
5. 50 metros lisos.
6. Test de Wells (flexión de tronco adelante desde sedestación)
7. Abdominales en 60 segundos.
Si entendemos que el uso de estas pruebas para calificar es una patología a extinguir, aún lo será en mayor medida si se utilizan comparaciones transversales (tablas categorizadas y estandarizadas de puntuación) para establecer la “nota”.
Lic. Pablo Esper Di Cesare. Argentina 2
www.idi.baloncestoformativo.com.ar – iniciaciondeportiva@baloncestoformativo.com.ar
Esto se debe a que la mayoría de los test no se caracterizan por el principio de igualdad, que debería estar presente en todos ellos. Con este principio nos referimos a que las características genéticas, antropométricas, etc., van a determinar el resultado logrado en el test, por lo que no es posible utilizar tablas estandarizadas de puntuación para calificar, puesto que supone cierto grado de discriminación.
Por ejemplo: un alumno muy alto tendrá una mayor altura de salida del balón medicinal y por lo tanto podrá llegar más lejos ante una misma aplicación de fuerza; en un salto horizontal, aquellos sujetos con las extremidades inferiores más largas, pueden ganar centímetros en la batida y recepción; En las pruebas de velocidad o resistencia, la genética puede hacer que el resultado esté muy determinado (por la mayor o menor proporción del tipo de fibras que influyen en el rendimiento de la prueba); la flexión de tronco desde sedestación dará un resultado u otro según los parámetros antropométricos de miembros superiores e inferiores, etc.
Así pues, podemos constatar las tremendas desigualdades que generan parámetros no modificables. ¿O deberíamos suspender a una persona que en un test de flotación ventral, se sumerge debido a su gran porcentaje muscular y óseo?.
CONCLUSIONES
La calificación mediante pruebas físicas es un hecho consumado que hemos heredado en la actualidad. Dicha concepción calificadora se escapa de los objetivos planteados en el nuevo sistema educativo, y de las necesidades reales de la propia materia que nos ocupa.
Por el contrario el uso de pruebas físicas como diagnóstico de los niveles de condición física de los alumnos, no sólo es recomendable, sino eficaz (Blázquez, 1994), por cuanto con ello, podremos cumplir una parte de nuestra labor educativa y sanitaria. Si conocemos los niveles de condición física, se podrá programar un trabajo que tienda a optimizar dichos niveles, y conseguir mejorar su calidad de vida. Objetivo específico que se presenta en los objetivos de la LOGSE para secundaria y bachillerato (JUNTA, 1989).
Debemos plantearnos y analizar muy concienzudamente los procesos de evaluación y calificación, para ser justos y consecuentes con los objetivos de la LOGSE. Habría que seguir la lógica interna de un proceso de enseñanza-aprendizaje, donde el rendimiento en pruebas o tests físicos para asignar una calificación, queda excluido por su falta de funcionalidad.
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
BLÁZQUEZ, D.: Estrategias de evaluación formativa en Educación Física y Deporte. Habilidad Motriz, 4, pp.5-15, 1994.
DELGADO, M.A.: Didáctica de la Educación Física en el marco constructivista. En: Actualizaciones en Educación Física. Madrid, Centro de profesores, 1991.
JUNTA DE ANDALUCÍA, CONSEJERÍA DE EDUCACIÓN Y CIENCIA, DIRECCIÓN GENERAL DE RENOVACIÓN PEDAGÓGICA Y REFORMA (1989): Diseño curricular de Educación Física, Etapa 16-18. Sevilla.
SAENZ , P; TIERRA, J.; GIMÉNEZ, F.J.: La evaluación de la Educación Física en primaria. Habilidad Motriz, 8, pp.18-23, 1996.
SÁNCHEZ BAÑUELOS, F. (1986): Bases para una Didáctica de la Educación Física y el Deporte. Madrid, Gymnos.

Pedro Ángel López Miñarro
Paloma Fontana Pérez

Doctorandos “ACTIVIDAD FÍSICA Y SALUD”

Facultad de Ciencias de la Actividad Física y el Deporte. Departamento de Educación Física y Deportiva de la Universidad de Granada.

INTRODUCCIÓN

El resultado final de un proceso de enseñanza- aprendizaje se traduce, al finalizar aquel, en un valor numérico, que trata de mostrar aquellos logros que cada alumno ha conseguido. A la asignación de este valor se le conoce como calificación (Sáenz y cols., 1996).

Anteriormente a la asignación de este valor numérico, existe todo un largo y complejo paso conocido como evaluación (Blázquez, 1994), entendido como un proceso continuo y personalizado, que debe tener por objetivo el aprendizaje de los alumnos y el proceso de enseñanza (Delgado, 1991; Blázquez, 1994).

Sin embargo, con frecuencia la evaluación no se lleva a cabo, porque se confunde con calificación, al interpretarse que ambas significan lo mismo.

Este típico error, ha creado una situación en la que los profesores de Educación Física, utilizan como medio “calificador” las pruebas físicas o test motores, basando el valor numérico en el resultado conseguido por los alumnos en aquellas pruebas utilizadas.

FUNDAMENTACIÓN DEL PROBLEMA

El hecho de calificar mediante el resultado numérico en unas pruebas físicas, es un problema (Sáenz y cols., 1996) multifactorial. Uno de los factores surge del uso de modelos lineales de actuación (Delgado, 1991) donde la evaluación se centra en el producto y el medio principal que se utiliza para la evaluación son las pruebas físicas (Sáenz y cols., 1996).

Pruebas físicas entendidas como la realización por todos los sujetos de una tarea idéntica, con una técnica precisa, para la apreciación del éxito y del fracaso ó para la expresión numérica del grado de logro.

Sin embargo, habría que clarificar que los datos obtenidos mediante estas pruebas, pueden tener un sentido práctico y funcional. Éste sentido se refiere a la valoración y diagnóstico de los niveles de las cualidades físicas (Blázquez, 1994), para tender a que éstas se sitúen en niveles óptimos de salud. Y éste es el objetivo al que deberían tender estas pruebas.

Otro gran problema reside en la interpretación de los objetivos y contenidos de la LOGSE, para Educación Secundaria Obligatoria y Bachillerato, puesto que en ningún momento se insta a usar las pruebas como medio para calificar, sino al uso de pruebas como medio de diagnóstico, para atender al buen desarrollo de las cualidades. Esto lo vemos, por ejemplo, en la secuenciación de contenidos para E.S.O. al instar a la “aplicación sistemática de test y pruebas funcionales que informen al alumno de sus posibilidades y limitaciones” (JUNTA, 1989).

Diagnóstico que está más acorde con modelos integradores de actuación (Sánchez Bañuelos, 1986; Delgado, 1991; Blázquez, 1994), donde se valora el proceso, y donde el rendimiento queda excluido categóricamente con referencia a la calificación, por cuanto será en las actividades extracurriculares donde éste debe ser buscado si así se desea.

TEST Y PRUEBAS FÍSICAS

Existe una gran gama de test y pruebas que los profesores de Educación Física usan como medio calificador. En caso de utilizar una calificación o valoración transversal (usando tablas estandarizadas) el problema se agudiza. Algunos de estos tests son:

1. Lanzamiento de balón medicinal.

2. Salto vertical y horizontal.

3. Course Navette.

4. Test de Cooper.

5. 50 metros lisos.

6. Test de Wells (flexión de tronco adelante desde sedestación)

7. Abdominales en 60 segundos.

Si entendemos que el uso de estas pruebas para calificar es una patología a extinguir, aún lo será en mayor medida si se utilizan comparaciones transversales (tablas categorizadas y estandarizadas de puntuación) para establecer la “nota”.

Esto se debe a que la mayoría de los test no se caracterizan por el principio de igualdad, que debería estar presente en todos ellos. Con este principio nos referimos a que las características genéticas, antropométricas, etc., van a determinar el resultado logrado en el test, por lo que no es posible utilizar tablas estandarizadas de puntuación para calificar, puesto que supone cierto grado de discriminación.

Por ejemplo: un alumno muy alto tendrá una mayor altura de salida del balón medicinal y por lo tanto podrá llegar más lejos ante una misma aplicación de fuerza; en un salto horizontal, aquellos sujetos con las extremidades inferiores más largas, pueden ganar centímetros en la batida y recepción; En las pruebas de velocidad o resistencia, la genética puede hacer que el resultado esté muy determinado (por la mayor o menor proporción del tipo de fibras que influyen en el rendimiento de la prueba); la flexión de tronco desde sedestación dará un resultado u otro según los parámetros antropométricos de miembros superiores e inferiores, etc.

Así pues, podemos constatar las tremendas desigualdades que generan parámetros no modificables. ¿O deberíamos suspender a una persona que en un test de flotación ventral, se sumerge debido a su gran porcentaje muscular y óseo?.

CONCLUSIONES

La calificación mediante pruebas físicas es un hecho consumado que hemos heredado en la actualidad. Dicha concepción calificadora se escapa de los objetivos planteados en el nuevo sistema educativo, y de las necesidades reales de la propia materia que nos ocupa.

Por el contrario el uso de pruebas físicas como diagnóstico de los niveles de condición física de los alumnos, no sólo es recomendable, sino eficaz (Blázquez, 1994), por cuanto con ello, podremos cumplir una parte de nuestra labor educativa y sanitaria. Si conocemos los niveles de condición física, se podrá programar un trabajo que tienda a optimizar dichos niveles, y conseguir mejorar su calidad de vida. Objetivo específico que se presenta en los objetivos de la LOGSE para secundaria y bachillerato (JUNTA, 1989).

Debemos plantearnos y analizar muy concienzudamente los procesos de evaluación y calificación, para ser justos y consecuentes con los objetivos de la LOGSE. Habría que seguir la lógica interna de un proceso de enseñanza-aprendizaje, donde el rendimiento en pruebas o tests físicos para asignar una calificación, queda excluido por su falta de funcionalidad.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

BLÁZQUEZ, D.: Estrategias de evaluación formativa en Educación Física y Deporte. Habilidad Motriz, 4, pp.5-15, 1994.

DELGADO, M.A.: Didáctica de la Educación Física en el marco constructivista. En: Actualizaciones en Educación Física. Madrid, Centro de profesores, 1991.

JUNTA DE ANDALUCÍA, CONSEJERÍA DE EDUCACIÓN Y CIENCIA, DIRECCIÓN GENERAL DE RENOVACIÓN PEDAGÓGICA Y REFORMA (1989): Diseño curricular de Educación Física, Etapa 16-18. Sevilla.

SAENZ , P; TIERRA, J.; GIMÉNEZ, F.J.: La evaluación de la Educación Física en primaria. Habilidad Motriz, 8, pp.18-23, 1996.

SÁNCHEZ BAÑUELOS, F. (1986): Bases para una Didáctica de la Educación Física y el Deporte. Madrid, Gymnos.

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5 Comments

  1. #
    Ivan
    Julio 28th, 2009 at 9:36

    Vale, muy bonito todo… pero sinceramente estoy hasta el gorro de leer artículos donde nos dicen “lo que no hay que hacer” y es muy fácil demonizar la calificación y quedarse tan anchos. Pero recuerdo que. al final de todo… “cobramos por poner un número en un boletín” y si no lo hacemos puede haber hasta tiros, con lo cual… hay que hacerlo. A nadie le gusta y es injusto, pero ya que hay que hacerlo… ¿por qué nunca nadie se moja proponiendo un método para “calificar” que nos deje la conciencia tranquila? Si con nuestras dos horas semanales, no usamos los contenidos para aprovecharlos en la calificación, entonces las notas sí que serán al tun tun… y eso si que no puede ser… Ahí dejo eso. Recientemente ha habido en Asturias unas interesantísimas jornadas sobre evaluación que por desgracia no han aportado mucha luz al tema de la calificación, sobre todo en aspectos tan controvertidos como la condición física y los test. Seguimos esperado que alguien se aventure. Un saludo y gracias por el artículo

  2. #
    Ivan
    Julio 28th, 2009 at 14:24

    Y mi comentario anterior?:s

  3. #
    pepeinef
    Agosto 10th, 2009 at 13:51

    Hola Iván:
    Primero diferenciar dos cosas evaluación y calificación. La evaluación es educativa y es un proceso que nos permite mejorar. La calificación es un invento administrativo que no tiene ningún valor educativo, sí es un gran sistema de clasificación, sanción… y uso de poder (a veces, con toda nuestra buena voluntad).Como bien dices, la calificación es una obligación impuesta en nuestra profesión. No estoy de acuerdo contigo en que es para lo que nos pagan. Yo creo que para algo más.

    Las baterías de test quedan en desuso como medida de mejora de la Condición Física ya que dos horas a la semana de EF no son significativas y entraría el factor de desarrollo del alumnado (Devís y Peiró, 1992), por ejemplo, de manera positiva en fuerza, resistencia y negativa en flexibilidad. Creo que como sistema de calificación caen por su propio peso. Yo utilizo un test accesible y adaptado para valorar la flexibilidad.

    Te recomiendo bibliografía relacionada con Víctor Manuel López Pastor con propuestas para una evaluación EDUCATIVA, digna y democrática, y de ahí, no para, ofrecer alternativas a la calificación, por ejemplo un calificación dialogada donde el alumnado PARTICIPA en todo lo posible un su proceso de evaluación y con el profesorado “dialogan” la calificación.
    En Dialnet puedes ver algunos artículos: http://dialnet.unirioja.es/servlet/autor?codigo=196578
    Existe una cita que dice “Dime como evalúas y te diré como enseñas”.

  4. #
    RAMONA BAEZ
    Agosto 28th, 2009 at 2:14

    Estoy de acuerdo es mas importante lo que el individuo pueda aprender que la calificación obtenida.Lamentablemente tenemos que seguir lineamientos administrativos. RAMONA BAEZ
    REPUBLICA DOMINICANA.

  5. #
    arley
    Noviembre 19th, 2009 at 13:40

    bueno ante todo me permitido leer todo lo que comentan los colegas en este mundo don estamos trabajando todos es el modelo por competencia que se esta trabajando en cuba desde el triunfo de la revolucion cubana yo vivo en el ecuador y las metas que tiene el pais con ete nuevo modelo es de lo mejor el sistema de evaluacio deve de ser contante para ver como va las persona progresando en todo sentido de la palabra garcias

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